Hay dinero de izquierdas y dinero de derechas. El dinero de derechas es malo. El dinero de izquierdas es bueno.
jueves, 9 de julio de 2026
martes, 7 de julio de 2026
Stanley Clarke
Acudo al teatro al Festival de la Guitarra en el que no actúan guitarristas para ver a Stanley Clarke, inamovible valor en las listas de bajistas renombrados de la historia y jovenzuelo del jazz a sus 75 años. En mi adolescencia, en mi ciudad, apenas había conciertos de rock, por lo que en cuanto aparecía un icono del jazz allí me iba. Vuelvo a estas viejas costumbres para llevarme de regalo un concierto monumental.
La cosa no pintaba bien porque el repertorio elegido era el de Return to Forever, emblemática banda de fusión liderada por Chick Corea. Yo odio a Chick Corea. La fusión mal entendida puede llegar a confundirse con música de ascensor, y yo siempre entiendo mal cualquier cosa relacionada con los teclados de Chick Corea, que en paz o en su platillo volante descanse, dada su condición de destacado miembro de la Iglesia de la Cienciología. Stanley Clarke -esto no lo sabía hasta hace cinco minutos- compartía con él esa controvertida militancia, lo cual es otro punto en contra de Return to Forever.
Los malos presagios no se cumplieron. Los míos, me refiero. La necesidad hace virtud, y el cambio de componentes de la banda de acompañamiento cambió la escala del repertorio. "Romantic Warrior" sin guitarra eléctrica, por incomparecencia del guitarrista, y sin bajo eléctrico, puesto que Stanley Clarke permaneció sentado junto al contrabajo casi todo el show, se convierte en jazz moderno con algún toque free, sin apenas fusión añeja.
Stanley Clarke saltó a la fama como bajista eléctrico, por lo que estaba fuera de mi radar como el mayúsculo contrabajista que es. Uno que juega en la liga de Charlie Haden, Dave Holland o Ron Carter. Uno que rinde tributo a Charlie Mingus sabiéndose ilustre continuador. Hay un punto en que se revela su condición simultánea de bajista y contrabajista: su capacidad para dirigir el ritmo guiando a la batería y al mismo tiempo dialogar melódicamente con el piano.
Enérgico cuando las fuerzas se lo permiten, suave cuando nos hace descansar en la eternidad del jazz, Stanley Clarke se paseó por el teatro exhibiendo un talento que nunca será rutina, otra noche más. Salí viendo la luna doble; un poco por impresión, otro poco por enfermedad.
miércoles, 1 de julio de 2026
Cuando
Cuando todo mi discurso son hoy hechos probados, apago la radio sin atender a los veinticinco imputados progresistas diarios y me dirijo entre el calor del mediodía al eterno retorno de las entrevistas de trabajo. La oficina de empleo, tras sortear varias barreras, me había preseleccionado con bastante ventaja en la baremación. Pero algo no encajaba. Los casi tres mil euros mensuales del puesto sin unos criterios análogos al sueldo harían sospechar en una web tipo infojobs de que no se trataba de una oferta real. En una oficina de empleo, el puesto sí tenía que existir, pero que tener trampa.
En el fantástico sector público que nos hemos dado, los contratos se dan como si uno estuviese en el salón de su casa. Las relaciones laborales se rigen por un feudalismo análogo, o como dicen en fino los anglosajones, por una patron-client relationship. Así pues, primero se recaban los currículums y después se establecen los criterios de selección. Las entrevistas las realiza una sola persona, sin hacer públicos esos criterios con anterioridad a ella -ni tampoco con posterioridad-, y que además toma la decisión en solitario como jefa laboral futura. Ya sabíamos que en el Estado Español no hace falta dinero para ser empresario privado... ni hace falta tener una empresa privada. Se puede ser un empresario privado desde una empresa pública, con total comodidad. El partido político, el sindicato, la red social local formada alrededor... El trabajo no es un factor de producción en el Estado Español, sino que es una relación social. Una relación social en la que la producción es lo de menos.
Precisamente tenía una libreta en la que apuntaba pensamientos en la que proclamaba con letras grandes: El trabajo es una relación social. Todas las parrafadas posteriores resonaron en mi cabeza con el ardor de los grandes descubrimientos, en este caso un ardor triste y alucinado. No las escribí y se fueron desvaneciendo. Igual que se desvanecían volviendo a casa esquivando el sol y sufriendo calor extremo las mínimas esperanzas de justicia que apenas había conservado. Que apenas nunca había conservado.
sábado, 27 de junio de 2026
viernes, 8 de mayo de 2026
Nostalgia errática
Tenemos nostalgia de los noventa, donde toda manifestación cultural en la que participábamos decía que era una época horrorosa, nihilista y sin perspectiva. Sin duda, los buenos tiempos que tanto nos dieron. Toda generación va improvisando su camino, la que no tuvo camino lo hace erráticamente.
jueves, 7 de mayo de 2026
La desaparición del metal gótico
Desapareció el metal gótico en el más absoluto silencio, como se fueron por el desagüe los chupitos de absenta del Phobia, como se demolieron las paredes por las que se encaramaban los creyentes nocturnos de la marcesibilidad del alma.
La señora que vive enfrente canta a voz en grito mientras cocina. Unas horas después, increpará a los turistas que molestan. Turistas que ahora me molestan a mí, haciendo saltar la alarma del alojamiento al no introducir bien el código.
Este ruido cotidiano se filtra para no causar tristeza. El metal gótico buscaba precisamente causar tristeza. Tristeza movilizadora y bailable.
Se fue el metal gótico y no nos enteramos. La oscuridad se volvió demasiado aterradora como para jugar con ella.
martes, 5 de mayo de 2026
Es primavera
Es primavera y los discos de Van Halen empiezan a querer salir de la funda y entrar en el reproductor.
Capitalismo de decrecimiento
De todos los inventos de las ascendientes y descendientes clases dominantes por asentarse o perpetuarse, seguramente con dificultad encontremos otro más ridículo. Se impuso sin ninguna resistencia.
Modelos de Estado
A veces pienso que el Estado Español no tiene que ser un Estado social, porque solo conseguirá ser una estafa.
viernes, 1 de mayo de 2026
The Black Crowes versión negocio
Las peleas entre los dos hermanos culminaron en la reconciliación por dinero previo fracaso estrepitoso de sus carreras en solitario. Cuando decidieron volver, expulsaron a los demás miembros de la banda para reemplazarlos por músicos contratados. No es que Steve Gorman, batería, vendiese montones de tickets, pero escribió un gran libro poniéndolos a parir e hizo que ningún fan con pedigree quisiese ver la super gira celebratoria de la otrora banda preeminente de su época. De la que no hace tanto tiempo, o sí, pero somos tan viejos como rencorosos y difíciles. Dotados de un infinito que no es un junco, sino una nota sostenida intensamente. Y que solo seguimos a quien otorgamos la dignidad de tocarla.
Por ello, el interés por los discos posteriores a la reunión, dos hasta el momento, era reducido. El primero, lo había clasificado antes de salir entre lo más innecesario de aquella temporada. El problema fue que lo escuché y me encantó. En fin, otra vez será, seguro que el siguiente sí es malo... Pues aquí está, haciéndome mover los pies. Ambos con una sombra altísima de autoplagio, pero con un aroma a rock n roll que tiene tan poco de auténtico como tanto de bien tocado. Oficio. Solo queremos oficio, que nos recuerde cómo eran las cosas antes de la extinción de la materia.
domingo, 19 de abril de 2026
Huida
Anteayer se me escapó un verso. Se escurrió entre el calor y la alergia, entre mirar a los lados y conjugar las gafas de sol no graduadas protectoras con la acuciante miopía que me ayuda a ignorar el mundo. No puedo decir si el verso era bueno o malo, solo confirmar que era un verso que desafiaba la sequía. Mi sequía. La completa ausencia de palabras, pensamientos y hechos y ganas. Por no tener, también las ganas de morir se han ido. La espera interminable que la sustituye hace lo que se le presupone. Espera sin objeto. Espera sin sujeto. Espera sin proceso, que solo conserva el nombre. El nombre y la inercia.
En la cruel fantasía de estos irreales años.
martes, 14 de abril de 2026
Enigmas
Mi cerebro está hecho de enigmas que lo propulsan y que, una vez resuelvo, estoy poco interesado en comunicar. La respuesta se va apagando tras llegar a ella, hasta desaparecer. Hasta que, después de estar en su interior durante semanas, se asienta trivial.
Quizá lo trivial son también los enigmas. Quizá lo trivial es existir.
El fin es cada día
Bint Jbeil nos convoca a su reiterada batalla. Cuando todas las causas están remuneradas, resulta sencillo identificar las que no lo están. No las ves. Pasan invisibles frente a la audiencia embriagada de las que sí. A favor de lo bueno y en contra de lo malo. A favor de la vida y en contra de la muerte. Odres posmodernos viejos. Para condenar al Imam Hussein que nos conduce a la capital de la resistencia. Arrasada.
Allí yacemos. El fin es cada día.
