Bint Jbeil nos convoca a su reiterada batalla. Cuando todas las causas están remuneradas, resulta sencillo identificar las que no lo están. No las ves. Pasan invisibles frente a la audiencia embriagada de las que sí. A favor de lo bueno y en contra de lo malo. A favor de la vida y en contra de la muerte. Odres posmodernos viejos. Para condenar al Imam Hussein que nos conduce a la capital de la resistencia. Arrasada.
Allí yacemos. El fin es cada día.
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